Una nueva distribución para aprovechar el espacio
El interiorismo mediterráneo define la reforma de este apartamento frente al mar, una vivienda de dimensiones contenidas en la que el objetivo principal era aprovechar mejor el espacio, ganar luminosidad y potenciar su relación con el paisaje.
La nueva distribución reorganiza la zona de día para conectar cocina, comedor y sala en un único espacio abierto y fluido. Esta continuidad permite ampliar visualmente la vivienda y hacer que la luz natural y las vistas al mar estén presentes desde distintos puntos. Los dormitorios, en cambio, mantienen un carácter más íntimo y tranquilo.
Materiales naturales y una paleta serena
El proyecto de interiorismo mediterráneo se construye a partir de una selección reducida de materiales y colores. Tonos blancos, arena y madera clara crean una base neutra que se combina con lino, fibras naturales y pequeñas piezas cerámicas.
En la cocina, el mobiliario se integra en el espacio mediante acabados claros y madera, mientras que el revestimiento de pequeñas baldosas en tonos tierra introduce textura y un matiz más cálido. El mobiliario a medida permite aprovechar cada rincón e incorporar almacenaje sin añadir elementos innecesarios.
En el baño, las baldosas cerámicas en tonos verde azulado aportan profundidad y color. Su acabado irregular contrasta con la sencillez del resto de materiales y establece una referencia sutil a los colores del mar.
Luz y mobiliario
La iluminación se plantea como una parte más del proyecto. La luz indirecta se combina con lámparas decorativas de fibras naturales, buscando una iluminación suave y agradable tanto durante el día como por la noche.
El mobiliario sigue el mismo criterio de sencillez. Maderas claras, textiles naturales, piezas ligeras y elementos realizados a medida permiten mantener los espacios despejados y aportan una sensación de continuidad entre las diferentes estancias.
Una vivienda conectada con el Mediterráneo
El resultado es una vivienda luminosa, funcional y relajada, donde distribución, materiales y luz buscan acompañar una forma sencilla de vivir junto al mar.
Un proyecto de interiorismo mediterráneo en el que los tonos naturales, las texturas y el mobiliario a medida establecen un diálogo con el entorno sin recurrir a elementos excesivamente decorativos. El paisaje y la luz se convierten así en parte del interior de la vivienda.